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domingo, 4 de septiembre de 2011

42. QUERIDA CLAUDIA…

Con esta historia, de alguna manera, se cierra el círculo… No me quedan palabras… ni sentimientos… Solo me queda esperar… A que ella vuelva… Y mandarle esta historia… Y esperar su respuesta…]

Como podrás suponer, esta es una de tantas historias que jamás publicaré, que se han ido derechas a los marasmos de mi archivo secreto… pero que de todas formas, tenían que ser escritas… por mí… y para ti…
Todo sería mucho más fácil, si no nos hubiéramos distanciado durante las últimas semanas, no sé si ha sido por culpa de tu trabajo… o porque has adivinado, de alguna manera, los confusos sentimientos que has generado en mí…
Claudia… lo siento, pero ya no puedo estar más tiempo lejos de ti… y permanecer en silencio… No… no puedo ni quiero callarme… Pero al mismo tiempo, tengo miedo de tu rechazo, de que encuentres alguna excusa, para no responder al teléfono, o abrirme la puerta, si voy a verte… Además, siempre cabe la posibilidad de que te hayas ido a uno de tus larguísimos viajes por media España, y demasiados paises extranjeros…
Por eso, te he comentado un par de veces que estaba pensando en convertir en novela los artículos de mi blog y, como sé que te gusta leerlos, te he pedido que leyeras la primera copia… Es cierto, vivo en una dualidad… Por una parte, sueño que estoy contigo, que me puedo mostrar tal y como soy, tal y como siento, a tu lado… Y que tú sientes lo mismo… Que los roces furtivos mientras vemos una película en el cine… O las sutiles caricias al pasear juntas por el Retiro… Incluso la forma en que de vez en cuando me miras cuando piensas que yo no te estoy viendo… O mil y un detalles que creo detectar en ti revelan mucho más que las palabras… Y de verdad sientes algo por mí… aunque por alguna extraña razón, no te atreves a decírmelo…
La segunda posibilidad sería que necesites alejarte de mí… porque no sientes nada por mí, salvo una molesta incomodidad… Que te has dado cuenta de mi enamoramiento… Pero que no sabes cómo decirme que salga de tu vida…
Por eso,  te escribo esta historia… Para retirar el último velo… Que puedas saber lo que siento, y desde qué momento… Cómo me he ido enamorando de ti, lenta, dulcemente, sin darme casi cuenta de lo que estaba pasando… Pero hoy, no me queda más remedio que permitir que la verdad salga a la luz… Y esperar, de alguna manera, tu respuesta…
Sabes, Claudia… Durante estas semanas lejos de ti, he ido atando cabos… He localizado a Isabel… Y me he acostado con “mi Antonio”… Pues, al volver de su estancia en Londres, hemos quedado en su casa para merendar… Bueno, al menos, esa era la idea original… pero de todas formas, creo que los dos lo estábamos deseando, ya desde el curso pasado…
Ha sido algo hermoso, dulce, tremendamente dulce, y sensual… Los dos, acariciándonos sin pudor alguno en su dormitorio, y haciendo el amor lentamente… “Mi Antonio” es un amante tierno, comprensivo… Por unos instantes, creí que era él la persona adecuada para mí, y que yo era perfecta para él… Sus suaves embestidas me hacían enloquecer de placer… Pero entonces, justo cuando los dos alcanzábamos el orgasmo… He gemido tu nombre… Y he imaginado vívidamente lo que sentiría al hacer el amor contigo, Claudia… Al despertarme a tu lado una mañana… O compartir una cálida y espumosa bañera…
Soy una trapecista que salta sin red, sobre el vacío, a la espera de que tú me salves… del olvido… Esperaré, por lo tanto, callada… y enamorada… tu respuesta…  querida lectora constante…

sábado, 3 de septiembre de 2011

1. CANSADA DE SER UNA MUÑECA


Estoy cansada de ser... De estar... De tener que estar... De preocuparme siempre por esa puta imagen de niña bien que tanto "pone" a los tíos... Y a los profesores de la Universidad... Y a los novios de las amigas... Y a los hermanos de los novios... y a las novias de los amigos...

¿Qué se creen, que por haber ido a un cole de monjas, soy una mojigata o una estrecha? ¿Que no sé cuáles son las principales diferencias entre las tías? Para muchísimos varones, solo hay de dos tipos: las que follan (o dicen hacerlo) y las que no… Pero lo que más me jode es que me hagan perder el tiempo... Antes de salir de casa, me tengo que poner de pié, ante el espejo, comprobando si estoy o no perfecta, si mi imagen corresponde o no con la que yo quiero ir dando... quizás por esa necesidad de mantenerte dentro de lo socialmente tolerable…

En el primer año de facultad, no te la puedes jugar, esos meses te acaban marcando durante toda la carrera... Es inevitable, aunque trates de pasar desapercibida entre la gente de tu curso, que te compares con las demás chicas, que si tienes más o menos culo, más o menos tetas, que si tus brazos y tus piernas están proporcionados, si tu melena es más o menos larga u oscura... Vale, tengo más de Laetitia Casta que de Claudia Schiffer (en sus buenos tiempos), y desde luego no soy una modelo anoréxica, aunque de sujetador use una 90, y prefiero estar cómoda con mis Doc Marten y mis vaqueros, y mis jerséis de cuello vuelto, y mis cazadoras vaqueras y de cuero… y me gusta pasar desapercibida...



Si tu ropa es más cómoda y te sientes más a gusto así… ¿Por qué motivo tienes que andar dando explicaciones al personal? ¿Por qué demonios voy a tener que adaptarme a los demás, a sus putas manías y expectativas?¿Por qué voy a vestirme como una zorrita adolescente, con leggins y minifaldas, maxi jerséis, blusas vaporosas, o rebecas super entalladas, sólo por integrarme? No, por ahí no paso, no me interesa, gracias...

 No me da la gana adaptarme a lo que los demás pretendan de mí... No voy a ser otra muñeca más del amplio ganado, sobre la que babean los tíos en la cola del microondas de la cafetería... No quiero rebajarme a seguir estrictamente los dictados de la moda... No pienso darme la vuelta en las escaleras, para ver cuántos babosos me están mirando el culo...

No voy a bajar la mirada si pillo al profesor o catedrático de turno mirándome el escote... Prefiero devolvérsela, con una media sonrisa, y decirle por lo bajo "¿Te gustaría ver el resto?" Por Dios, lo hice un par de veces el año pasado... Y fue una sensación de poder increíble, ver enrojecer al pobre viejo, delante de toda la clase... No voy a liarme con cualquier gilipollas, por el tema de perder la virginidad... algo que de todas formas ya perdí hace un par de veranos con mi primo Miguel, durante las fiestas del pueblo...

Mi modelo es una mezcla de Avril Lavigne y Lisbeth Salander, pero la de los libros, no la mamarracha de las películas... Y mi sexualidad... bueno... me gustan las chicas y los chicos, con los dos he tenido buenas y malas experiencias... Aunque de momento, me van más las chicas... Escribo, sobre todo, para sentirme libre. Para compartir pensamientos y sentimientos. Para eliminar toxinas. Para limpiar mi mente. Para vivir otras vidas, al mismo tiempo que enfoco la mía… Nadie te obliga a seguirme, pero podemos compartir el camino. Es sencillo, ¿no?