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sábado, 3 de septiembre de 2011

24. ANSIAS DE MAR


Me faltan demasiados días para ser feliz, para volver al mar, y sentir de nuevo la caricia del sol sobre mi cuerpo ligeramente bronceado, y sobre todo, escuchar la eterna canción de las olas...

Y dejarme llevar, por mil perezosos amaneceres, por las cálidas brisas, y por la danza de las nubes, por la molicie y la pereza de quince días bajo el sol, con la familia, aunque vayamos solamente mi madre, mi tía Agustina y yo... y mi gato Humfrito, a quien tanto le gusta viajar… Muchas veces, mi tía comenta que necesita descansar de la familia, de los problemas de sus trabajos, del ambiente… Y que por eso, estas “vacaciones solo para chicas” son uno de los mejores momentos del año… Lo que no impide que yo me vaya a pasar largos fines de semana con ella y con mis dos primos…Quiero redescubrir el placer de la lectura, con la gorra bien puesta, y una ración de crema por todo el cuerpo, para evitar quemarme los primeros días...



Son dos símbolos de libertad, el mar, y el libro, tan fuertemente unidos en mi alma, que no los puedo separar... A veces, incluso me gustaría poder bañarme mientras leo, pero son dos placeres incompatibles, salvo que estés en una piscina privada, con una colchoneta hinchable, y alguien que te acerque primero una toalla, y luego el libro...



El mar, la playa, tiene otras muchas ventajas, como por ejemplo la gran sinfonía de cuerpos, altos, bajos, gordos, flacos, blancos, negros, morenos, que se esparcen por doquier sobre la arena... Es como un supermercado de la carne, de la lujuria, en el que todos participamos... Y yo me fijaré en todos ellos, evaluando, sopesando, curioseando... Y siendo a mi vez evaluada, sopesada, valorada, más como presa que como depredadora... Si ellos supieran...



Porque las mujeres, las chicas, también participamos en ese juego… pero somos mucho más sutiles… Las miradas, los cuchicheos, los pequeños corrillos, y sobre todo, muchas risas y sonrisas, terminan acompañando a muchos de los gallitos (y buitres) que se pavonean… Hay pocas cosas más patéticas que un cuarentón con barriga, que mete la tripa todo lo que puede, al pasar junto a un grupo de adolescentes… Y mucho más si lleva peluca o el pelo teñido… ¿Es tan difícil el dejarnos solas y tranquilas con nuestras amigas?



Lo ideal sería ir un par de jornadas a la piscina municipal, para estar menos pálida, de todas formas, me basta con unas horas vuelta y vuelta, con aceite para bebés, sobre la tumbona para adquirir ese tono dorado que me gusta lucir en verano... y que me queda tan bien con ciertos bikinis...



Tal vez iré de caza, no lo sé... A poner a prueba mis encantos y mis conjuros con los adolescentes que encuentre a mi paso, y comprobar cuántos de ellos se dan la vuelta… Aunque no deja de ser un juego peligroso y decepcionante, cuando ninguno de ellos parece darse cuenta de tu presencia…



De todas formas, antes de conseguir el ansiado sueño, tengo que aprobar todos los exámenes, para disfrutar más del tiempo libre... No queda mucho, algunos trabajos, algunos finales, y se terminó... Un último esfuerzo, y cerraré el segundo curso de periodismo en la UCM... Y luego, el sueño... y satisfacer mis ansias de mar...

20. CARITA DE PAYASO

Nunca me han gustado las navidades…ni la obligación de estar de buen humor, porque así lo exigen la Tradición, el Fariseísmo, y la Moral Cristiana… Creo que con mi padre murió el espíritu navideño en nuestra casa, quizás para siempre… Es tan frío, y tan duro, el pasar las navidades solas en casa, que siempre que podemos nos vamos las dos al pueblo, para estar con la familia. Y llevaba más de tres semanas sin ver a Claudia…

Un día extraño, como otros muchos, donde el tiempo no pasa, se estanca en el mismo momento, minuto y segundo... Estoy un poco cansada, como siempre, de ser lo que no soy... Y de no saber al mismo tiempo ni quién soy... Comenzar el día, abrir las cortinas, sentir el terciopelo negro en las manos, observar las pequeñas motas de polvo danzar en el aire de la mañana… Acercarme a los visillos blancos, y sentir el calor del sol sobre mi cuerpo, darme cuenta del despertar de la conciencia… Abrir lentamente los ojos al mundo, disfrutando, de la cálida y perezosa mañana, y soñar con otros brazos que enlacen mi cuerpo…

Por la mañana, después de la ducha que me conecta de nuevo con el mundo de los vivos (y antes del primer café del día), con la toalla arrollada en torno al cuerpo, repaso los siguientes movimientos, y decido cómo será la jornada... Siempre dejo lista la ropa del día anterior en la silla de mi dormitorio o en el baño que compartía con mi hermano, pues de lo contrario, me cuesta mucho decidirme...

Hoy, el espejo me devuelve una carita de payaso, tal vez de mimo, y sobre el reflejo del azogue superpongo los tonos blancos y negros, para crear algo que parece el hijo bastardo de Kiss y de AC/DC... Por supuesto, estos colores existen solo en mi imaginación, pero me pregunto qué pasaría si me maquillase así para ir a la facultad... ¿Me daría la gente monedas en el metro, si realizo una "performance" en Ciudad Universitaria? ¿Me dejarían pasar a clase los bedeles? ¿Alguien, o algo, ya fuese animal, vegetal o mineral, notaría el cambio? ¿Sería más "popular" entre los chicos? ¿O entre las chicas? ¿Quizás entre aquellas criaturas extrañas y asexuadas que pueblan los sótanos de la facultad?

 No me digas que no los conoces… son uno de los secretos peor guardados de la  UCM, después de la película de Amenábar. Debajo de la facultad de ciencias de información se encuentra ubicado el acceso a viejos túneles que datan de la Guerra Civil, y también diversos almacenes subterráneos, que han sido utilizados por varias generaciones de ocupas como lugar de reunión clandestina, especialmente en los últimos años de la dictadura franquista. La entrada es bastante sencilla, y está ubicada en los aledaños de la cafetería. No hay demasiado que ver, puesto que se han producido filtraciones desde los servicios de la planta baja que han degradado mucho el hormigón. También se conservan los restos de un búnker, protegido por sacos terreros, y en determinadas secciones de los túneles, que fueron construidos a gran profundidad, permanecen las huellas de los impactos de bala, y de las granadas. Extrañamente, jamás se han producido actos de vandalismo en los túneles ni en las naves, quizás por la impresión de estar en un territorio vedado…

Hoy, me siento tan perdida en mi cuerpo como los habitantes de esos túneles, reales e imaginarios… Ocultaré mis sentimientos detrás de mil capas de polvos de talco imaginarios... Pondré buena cara, y seré amable, y saludaré a todo el mundo, y cederé el asiento en el metro a las personas de siempre... Procuraré ocupar poco espacio, y no hacerme notar mucho... Y, en el fondo, casi desde el primer parpadeo, estaré marcando mi objetivo: volver a casa, comer algo, dormir la siesta, leer un poco, soñar... con mis mallas descoloridas, los calentadores, el inmenso jersey de cuello vuelto... y mi carita de payaso... Que ríe y llora por dentro... Pero no por fuera...

18. NUESTROS ESQUIVOS REFLEJOS

Creo que fue en aquél momento, cuando nos vimos de nuevo tras varias semanas de alejamiento, cuando no tuve más remedio que asumir que Claudia provocaba en mí extraños deseos… Sobre todo, porque todo parecía indicar que no eran correspondidos, no porque me parezca extraño el desearla…

A veces me encuentro perdida, dentro de mi propio cuerpo, y me pregunto qué cosas cambiarían de mí, si fuera un chico. Supongo que es algo normal, que casi todas las adolescentes heterosexuales se lo plantean, como poco, una vez en su vida. Pero yo, me temo que lo hago con cierta frecuencia...
Como sabéis, tengo una estatura media (uno setenta), soy bastante delgada, aunque el peso no es algo que me preocupe especialmente... Procuro cuidarme un poco, es cierto, tomo muchas ensaladas, muchos productos lácteos, y de vez en cuando me da por tomar pescado hervido con patatas... pero al día siguiente, me puedo comer un chuletón de cuarto de kilo de añojo, y después de la tarta de queso con nata, le pongo sacarina al café bombón... Y de sujetador, gasto una 90, que no está mal, y que según Claudia o Miguel, es lo más adecuado para una chica como yo...
La mayor diferencia, supongo, es que yo realmente he vivido unas horas disfrazada de varón, hace un par de semanas... Empezó como la típica idea chorra que surge a media tarde de un sábado gris y angustioso... Como madre había salido con las “Valkirias de Carabanchel”, por una vez pude invitar a Claudia a mi casa, más que nada para hablar, porque todavía sigo hecha un lío con mi identidad sexual...
Por otra parte, aprecio demasiado nuestra amistad, y lo que me hace sentir, para tomar cualquier iniciativa que pueda separarnos... Ella es mayor que yo, tiene 30 años, pero nos llevamos genial... La otra tarde nos  probamos la ropa de mi hermano mayor, Gerardo, que siempre deja unas cuantas mudas de todo, para los fines de semana que se queda en casa (trabaja en el Mar del Norte, en una plataforma petrolífera de Repsol)... Y allí estábamos las dos, en ropa interior, perdidas entre pantalones vaqueros y de vestir, algún traje de chaqueta de corte anticuado, camisetas heavys, chupas de cuero... Vale, a Claudia no le quedaba bien ese tipo de ropa, tiene demasiado pecho, y demasiadas caderas, por lo que no le cerraban los pantalones... Sin embargo, a mí se me ocurrió probarme el traje de chaqueta... Y me quedaba genial, con la melena negra recogida en una coleta, y un sombrero estilo mafioso... Un poco más de hombreras no me habría venido mal, pero estaba muy guapa/o...
El caso es que nos fuimos a dar un paseo, a merendar chocolate con churros en la Chocolatería Valor, ya os he dicho que no tengo problemas con las dietas... sobre todo con romperlas... y luego, al cine... Yo me sentía extraña, con aquellas ropas de hombre, con el olor de mi hermano esparciéndose a mi alrededor, sintiendo cómo los restos de sus hormonas atrapados en el tejido realizasen pequeños cambios en mí, modificando tal vez la percepción del entorno, los cuerpos, los olores, los colores, las formas... y sobre todo, las personas...
Tal vez fuera por el cansancio, no había dormido casi nada en tres días para terminar un trabajo de la facultad que tenía que entregar el 9 de enero (siempre habrá profesores con un extraño concepto de “aprovechar las vacaciones”), o por la presencia de Claudia, por su perfume, ella seguía con el mismo vestido a lo hippy y sus sandalias de tacón medio, y su bolso de rafia… pero de repente, empecé a ver las cosas como si realmente fuera un hombre: me fijaba en los kilos de más que tenían algunas mujeres, en si sus pechos eran firmes o caídos, si tenían el culo respingón o plano, si estaban bien maquilladas o no... Cuando empecé preguntarme si usaban braguita, tanga, culote o nada, y si tendrían el pubis depilado o no, comprendí que la situación se me estaba escapando de las manos...
Porque me estaba haciendo el mismo tipo de preguntas sobre Claudia, aunque algunas de ellas ya tenían respuesta. En aquella época, ya habíamos ido juntas de compras… Y al “spa” cerca del Auditorio… Me daba un poco de vergüenza el comparar mi  bikini de tipo olímpico, con el suyo, creado por Hermés… Pero fueron dos horas muy agradables, una justa celebración de las navidades… Luego, en el vestuario, nos cambiamos juntas… Y fue la primera vez que la vi desnuda… Comprendía muy bien que volviera locos a los hombres… Pues en mí, cada una de sus curvas estaba empezando a causar un tremendo efecto…
Estábamos paseando por Chueca, mirando los escaparates de las tiendas, pensando tal vez en entrar para probarnos alguno de los conjuntos que nos gustaban, cuando sentí la urgente necesidad de cogerle la mano, pero no como a una amiga, sino alguien que se encuentra en el limbo de la amistad y el amor... Y nuestro reflejo en el cristal me permite ver su reacción, ni le sorprende, ni le molesta... No hago más que mirar la cristalina imagen, y recorro y comparo nuestros cuerpos, más allá de las simples ropas, nuestras alturas similares, nuestras cabelleras (mi única concesión ha sido el recogerme la melena con una coleta)... Y acaricio suavemente la palma de su mano, de manera distraída... Y siento la necesidad de darle un beso en los labios, y acerco suavemente mi cara hacia la suya... En el último momento, evitando quizás de esa manera mayores daños, la beso en la mejilla, tiernamente… y creo que Claudia se dio cuenta del cambio de trayectoria...
Minutos después, seguimos caminando... Y nos tomamos un par de tés árabes en un curioso local, donde había una gran profusión de narguiles con "tabacos especiales" (me temo que fue allí donde se manchó la chaqueta del traje)... Nos encontrábamos bien, a gusto, pero Claudia tenía que viajar el viernes por la mañana a Barcelona, así que me dejó en casa pasadas la medianoche... Nos despedimos con un abrazo, dos besos... y el aroma de su perfume, y el eco de sus últimas palabras, cuando yo salía del taxi, me  hacía pensar en cosas hermosas... "Estabas muy guapa vestida de hombre, Beatrice... pero te prefiero como mujer..."
Una vez en casa, y aprovechando que madre hace tiempo que estaba dormida, me quité el traje, la corbata, la camisa... volviendo a mi ser después de unas horas de ensoñaciones y leves desvaríos... Me puse el pijama de felpa, con las vacas locas, y como no tenía ganas de cenar, me lavé los dientes, y me fui a la cama... Hasta qué punto mis sensaciones y sentimientos se debían al traje, al té, al "tabaco de frutas" con mezcla de hachís, es algo que no me planteaba demasiado, y tampoco me interesaba mucho pensar en Claudia de otra manera... De todas formas, pensaba en aquellos momentos previos al sueño... estoy segura de que nuestros esquivos reflejos se han atrevido a hacer realidad las locas ideas que se me ocurrieron antes... y ahora mismo se estarán besando apasionadamente en fondo del escaparate, escandalizando a los demás reflejos...

15. PINTURAS DE GUERRA


Hoy me he puesto las pinturas de guerra, tal vez porque es lunes, y necesito sentirme más segura...  Es curioso ver cómo a todos nos afecta por igual el mismo día, pues no he visto a nadie con buena cara en toda la facultad ni en el metro... Nunca me pinto los labios, y aunque me cuido bastante, no quiero que se note demasiado. Me gusta mucho caminar, y le dedico unas dos horas, tres veces por semana... Y un par de veces al mes, voy a la piscina municipal... Pero siempre sola, necesito el silencio, o el ruido, para concentrarme mejor en el ejercicio, en las peticiones de mi cuerpo, las diferentes texturas del suelo, el frío del viento en la cara, incluso las gotas de lluvia, me hacen sentir más viva...

Me parece una estupidez lo de maquillarte para ir a clase, como si te fuera la vida en ello: anti-ojeras, anti-patas de gallo, sombra de ojos, polvo base.... Al final, de tanta mierda que te pones en la cara, parece que tienes 40 años... Pero hoy, necesitaba sentirme más segura de mí misma, más... no sé... ¿madura? ¿mujer? ¿adulta?

Por eso, me he maquillado más de lo habitual en mí... Y con el jersey de cuello vuelto negro, los pantalones vaqueros del mismo color, las John Smith a juego, y la chupa de cuero, tengo un extraño aspecto, mitad Lolita, mitad gótica, pero me da igual... No me he quitado las gafas de sol en el metro, y me he aislado del mundo escuchando a “Blind Guardian” y “Evanescence”...

Y solo al sentarme en mi lugar, minutos antes de que comenzasen las clases... he abandonado mi aislamiento voluntario... para darme de bruces con la mirada de Adrián, el guaperas de la clase… En todas partes tiene que haber un gilipollas, lo sé… Y no me apetecía nada estar con él... Pero hoy, solo por variar le he devuelto la sonrisa... Tal vez sea por las pinturas de guerra...

Porque un poco de “revoco en la fachada”, como diría una amiga de mi madre, te hace sentir un poco mejor, más deseable o, en mi caso, más “normal”… Sobre lo normal hay tantas teorías como personas, porque de todas formas se refiere a nuestras relaciones de pertenencia y de referencia con respecto al grupo… En pocos lugares como en la Facultad se puede ver a tantos tipos de gente, conviviendo en apariencia de manera pacífica, aunque cada uno de ellos tiene sus territorios, y sus zonas, con dos excepciones: la Biblioteca, cuyo silencio suelen respetar, y la cafetería…

Otro lunes amargo… Otro lunes cargado de negros recuerdos, de funestos presagios, donde solo te apetece que la mañana pase rápido, volando, para volver a casa, a mi refugio, a mi cama llena de peluches, y “mi” Sinatra… Hoy necesito escuchar su voz, mágica, inconfundible, cantando “My way…” Solo con él, puedo alcanzar la paz del olvido, y dejar atrás los problemas… “A mi manera”…

No te imaginas, querida lectora constante, hasta qué punto deseo que realmente suceda así… Y que mi vida se vaya enfocando un poquito más… pero a mi manera… que pueda escoger a quién deseo amar... y ser amada…

8. SI TE ESTOY AÑORANDO TANTO


Cada vez que piensas en mí... lo siento... Aquella vieja energía que recorre mi cuerpo... Los viejos y locos sueños de la infancia, quizás no tan lejana como yo quisiera... Cuando todo era mucho más sencillo... Tantas mañanas ansiando la lluvia, para sentir su frescor en el cuerpo, que pegase mi camisa blanca de uniforme, y formase una segunda piel mojada... Solo para sentirme mucho más viva, especial... por nacer desde dentro... Ahora soy demasiado mayor para esas cosas, ya tengo veinte años, y unos senos pequeños pero hermosos… Ya no puedo realizar la antigua comunión con el agua del cielo, lo hice un par de veces... y me miraron mal... con mi larga melena negra, y la blusa blanca, y aquél sujetador negro que tanto te gusta...

Recibir el beso de la lluvia, sus húmedos secretos, es recuperar la inocencia de otros tiempos... Y recordar mil detalles secretos… La última vez que nos pilló la tormenta,
terminamos empapados, corrimos a tu casa, y bajo la ducha caliente enlazamos los cuerpos, y la cama fue nuestro campo de batalla... ¡Qué más quisiera yo! Pues solo me quedaron imágenes y sueños…
Siempre resulta una imagen muy sugerente, la de una pareja acariciándose bajo la misma ducha, o incluso haciendo el amor entre las cálidas y sugerentes brumas… De hecho, es uno de aquellos clichés, que nos encontramos  con cierta frecuencia en las películas porno…

Por eso, amor, ahora, cuando llueve con fuerza, te recuerdo, te añoro, te echo de menos,
y siento que tus manos me recorren, desvelando secretos de amantes... El sonido de la brisa entre las hojas de los árboles me trae recuerdos de tiempos futuros, de todos aquellos momentos que todavía no hemos podido vivir, pero que de alguna manera, sé que realizaremos…

Me siento bien, arropada por un manto de agua, en el que me parece distinguir un leve rastro de tu colonia… Ya no soy capaz de seguir adelante si no es contigo… Y la misma lluvia, y el sol, y el viento, se empeñan en recordarme que tú eres mi Norte y mi Sur, mi principio y mi final, la única persona que realmente da sentido a mi vida… He conocido pálidas imitaciones de ese amor absoluto del que tanto me hablan… Y tengo que basarme en retazos dispersos, para seguir adelante…

A veces, bueno… casi siempre, creo que soy una romántica empedernida… Me enamoro del aire, de una fragancia, de un verso, de una idea… incluso de aquello, de aquél, o de aquella, que ni siquiera conozco… Me enamoro de un espejismo, de una ficción, del espíritu de un ideal… Mi estado civil debería ser “enamorada”… No concibo la vida sin amor, sin pasión… Y de vez en cuando, conozco a alguien especial, que me hace sentir viva, completamente viva, y no tener miedo… ni del presente ni del futuro, porque sé que encontraré en tus brazos un remanso de paz, un refugio…

Por eso, lo único que deseo es sentirme protegida entre tus brazos, en los días grises, y en los negros... y también en los rosas, y en los blancos… Tengo ansias de abandonar mi independencia, y de formar algo nuevo, juntos…   Solo quiero beber de tus labios el agua de la vida, cuando tenga sed... Alimentarme de tus sueños, y compartir los pensamientos más secretos, hasta alcanzar el punto en el que no sea capaz de distinguir dónde empiezas tú… y dónde comienzo yo… Quiero que nos embarquemos en lúbricas batallas, piel contra piel, en medio de una cama con sábanas de lino... Y que no haya ni vencedores ni vencidos… Solo amantes…



Deseo tantas cosas, amor… Que tu piel acaricie suavemente la mía, cuando tenga frío...  Que adivines incluso mis sentimientos, mis pensamientos más secretos, con una sola mirada... Solo quiero encontrarme a mí misma en el fondo de tus ojos, cuando tenga miedo o  necesite amparo... Y saber que siempre estarás allí, a mi lado, en los momentos malos… y en los buenos... Sentir el peso de tu brazo sobre mis hombros… Y notar los latidos de tu corazón cuando me abraces… Fundirme contigo en el “nosotros”… Dejar que las lágrimas fluyan libres sobre mis mejillas, sabiendo que tú las beberás con tus labios, llevándote lejos la tristeza…

Me gustaría conocerte, al mismo tiempo, de una manera tan completa, que termine tus frases... igual que tú las mías…  Fundirnos de tal modo al amarnos, que no haya principio ni final entre nosotros... Y que realmente sobren las palabras… Que solamente hablen los besos, los labios, los pequeños y cómplices gemidos de los amantes, el roce de piel contra piel…

Que sepas cuando me estoy haciendo la fuerte, la “dura”, la “madura” (por Dios, si solo tengo veinte años, y no hago más que pensar en ti en términos de absoluto…),
aunque me esté muriendo por un abrazo, o mi corazón estalle en lágrimas amargas... Que te quiero, que te deseo, y te necesito… Que nos veremos al final del arco-iris, o entre las mandíbulas del Kraken… el lugar no me importa, mientras estemos juntos… Pero sabes que siempre me ha gustado el mar, cualquier playa solitaria de la costa del Sol… Recordar viejos tiempos al borde del agua, arrullados por el sonido de las olas, otras personas, otras amigas, otros amigos, abrazos y besos[1] que formaron parte de mi vida, pero cuyo recuerdo se esfumará cuando estemos juntos…



¿Por qué no te conozco todavía...  si te estoy añorando tanto?



Nota: Por supuesto que la conocía… desde el mes de junio de 2009… otra cosa es que no quisiera admitirlo… por miedo… el mismo que me sigue consumiendo ahora… Porque sigo viviendo una pasión estéril, que no ha sido completamente revelada, ni vivida… Porque sigo temiendo el rechazo, cada día un poco más… Tampoco es sencillo convencerte a ti misma de tus sentimientos por otra mujer, y menos cuando son tantas las diferencias, y no hay ni siquiera una comunicación sencilla o una relación… Supongo que el amor es así: todo sentimientos, todo impulsos, y deseos…